jueves 9 de abril de 2009

Cómo se rompió la Ejad - 1ra.parte


El que inquiere la verdad ha de dudar, una vez en su vida, acerca de todas las cosas, cuanto sea posible:

Puesto que hemos nacido sin uso de la palabra y hemos hecho juicios diversos de las cosas sensibles antes que tuviésemos uso íntegro de nuestra razón, estamos apartados del conocimiento de la verdad por numerosos prejuicios de los que creemos no podernos librar de otro modo que empeñándonos, una vez en la vida, en dudar de todas aquellas cosas en las que hallemos una sospecha, aún mínima, de incertidumbre.” (R. Descartes, “Principia Philosophiae” – “Principios de la filosofía”, 1ra.parte, Art.I.)


Introducción:


He elegido comenzar con esta cita del reconocido filósofo francés para llamar la atención de ese artículo que va dirigido directamente a la razón humana. Si bien éste la hizo con la meta de despojarse de todos los prejuicios filosóficos y escolásticos sobre la filosofía, esto es, dejar de lado la filosofía griega y latina-escolástica, para empezar el pensamiento de cero (en la Edad Moderna) y radicalmente mirar hacia “adentro” del pensar para encontrar un principio filosófico del cual se dedujeran las verdades; invito a tomar el mismo camino en las cuestiones de fe a quienes han sido enseñados dogmáticamente, es decir, de manera fortuita o impuesta sin posibilidad de razonar sobre tales cuestiones por considerarse una herejía contraponerse a tales “misterios divinos”, como comunmente se les llama.

Por lo tanto, dudemos temporalmente de todas las enseñanzas recibidas en la Iglesia, en los catecismos, en los estudios con pastores, de las costumbres familiares, de enseñanzas escolares, etc.. Comencemos a reaprender los principios de la fe, porque hay un revelación restaurada del primer siglo donde los hnos. abrazaban la pura y verdadera fe antes de contaminarse con doctrinas surgidas de pensamientos humanos no necesariamente inspirados de lo Alto.


Comenzaremos este estudio para explicar de qué manera en el tiempo se ha roto la Ejad, palabra ésta hebrea que se refiere al número y adjetivo Uno o Unico, y que identifica a YaHWéH nuestro Elohim, que bendito sea su Nombre para siempre. El objetivo será mostrar de dónde provienen verdaderamente las doctrinas de la trinidad y de la binidad.

Aclaremos que la trinidad dice que existe un solo “Dios”, pero representado en “tres personas” divinas que, aunque no son tres dioses, son distintas en relación a cada persona según su función, pero siempre esas personas refieren a un solo Ser divino. La binidad o biunidad, por su parte, dentro de un marco de saber hebreo se aparta y dice diferenciarse de la trinidad no considerando las tres personas ni el “Espíritu Santo”, pero defiende la igualdad consubstancial de Padre e Hijo identificándolas como un solo ser con dos manifestaciones. En general se usa la palabra “poderes” en lugar de personas para decir que hay dos poderes en el cielo, uno identificado como “Yahwéh Mayor”, es decir: el Padre; y el otro como “Yahwéh Menor”, el Hijo. Las personas que crearon esta doctrina tratan de confundir a los hermanos con un nombre judío o incluso hasta con sangre judía y hasta predicando en los nombres sagrados, dándole una aparente verdad a tal enseñanza, y defendiéndola como extraída fielmente de las Escrituras. Con esto no quiero decir que todo lo que enseñen tales hnos. es falso o descartable, pero siendo humanos todos pueden equivocarse y esa doctrina es un ejemplo de ello.

Tengan en cuenta algo muy importante: ambas doctrinas mencionadas se consideran verdaderas, y si uno no las comparte a una o a otra, incluso con fundamentos, entonces lo declaran como no inspirado de lo Alto, con sabiduría humana, y hasta hereje también. Es por eso que se consideran dogmas, pero son más humanos de lo que ellos acusan a los que no creen en esas doctrinas. Mucho cuidado con eso…

El estudio se dividirá en dos partes. Primero trataré la trinidad, y luego la binidad.


Y para empezar recordemos la declaración que encontramos en el pasaje de la Escritura conocido como el “Shemá”, repetido diariamente no sólo por judíos ortodoxos, que en lugar del Nombre usan el título Adonay (Soberano o superlativo de Amo) o haShem (el Nombre), sino también por muchos que se consideran parte del Pueblo (no del Estado) de Yisrael escogido por su Todopoderoso, entre los cuales están los que creen en el Mashíaj (Mesías) que ya vino y volverá a venir. Pasaje ubicado en el libro de Devarim(Palabras)-Deut.6:4, y dice así:


"¡Shemá, Yisra'él! YaHWéH Elohénu, YaHWéH ejád”

[¡Escucha, Yisra'el! YaHWéH nuestro Elohim, YaHWéH uno es]


¿Qué nos dice esa importantísima declaración? Dos cosas:

1) Que el Todopoderoso es sólo Uno, único e indivisible.

2) Que es el único Elohim (Poderoso) a quien adoramos los que creemos en YaHWéH, por encima e independientemente de su Hijo el Mashíaj.


Y como cantidad numérica, esa ejad se refiere al sustantivo individual correctamente definido, según el diccionario español Sopena por ejemplo, con las características siguientes: único; sólo; signo o guarismo con que se expresa la unidad sola.

Como adjetivo, se aplica de manera precisa la siguiente definición: que no está dividido en sí mismo.

También esa ejad posee la común definición de unidad que dice: propiedad de todo ser, en virtud de la cual no puede dividirse sin que se su esencia se destruya o altere.


Vamos metiéndonos un poco más en el tema a tratar.

También la palabra ejad que representa a YaHWéH, como vimos antes se identifica como único, que según el diccionario dice: Solo y sin otro de su especie.

Aquí ya vemos otro ingrediente de su característica: único en su especie, porque su “esencia” es indivisible. No se preocupen por el momento si no entienden muy bien el significado de la palabra “esencia” tal como la entendían los creadores de la famosa doctrina de la trinidad o de la binidad, influídos por el concepto filosófico griego de esa palabra.

¿Qué sé yo para hablar de filosofía? Ya conté esto y creo necesario recordarlo. Cuando estudié licenciatura 5 años, después de creer que me había hecho más sabio que la gente común, al descubrir a YaHWéH, quien es el único que provee sabiduría y no terrenal, entonces descubrí que esa sabiduría que había estudiado era vana y no me servía para nada. Sin embargo, el Todopoderoso me mostró que no fue en vano mucho de lo que aprendí, porque justamente me sirvió para desenmascarar las doctrinas paganas que la filosofía misma producen infectando veneno en la fe. Además me sirvió para tener un conocimiento histórico de los pensamientos de los primeros siglos en donde nace el cristianismo que muchos desconocen, con los llamados “Padres apostólicos” o de la Iglesia.

Entonces recordaba las importantes palabras de Shaúl/Pablo en 1 Cor.1:18-25:


«18 Porque para los que se pierden, el mensaje del madero es locura; pero para nosotros que nos estamos salvando, es poder de YaHWéH. 19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos.

20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador [sofista/filósofo] de esta era? ¿No es cierto que Elohim ha transformado en locura la sabiduría de este mundo? 21 Puesto que en la sabiduría de Elohim, el mundo no ha conocido a Elohim mediante la sabiduría, a Elohim le pareció bien salvar a los creyentes por la locura de la proclamación.

22 Porque los yahuditas piden señales, y los griegos buscan sabiduría; 23 pero nosotros predicamos al Mashíaj ejecutado en el madero: para los yahuditas tropezadero, y para los gentiles [griegos y demás naciones] locura. 24 Pero para los llamados, tanto yahuditas como griegos, el Mashíaj es el poder de YaHWéH y la sabiduría de YaHWéH. 25 Porque lo necio de Elohim es más sabio que los hombres, y lo débil de Elohim es más fuerte que los hombres» VIN de Yosef Alvarez


¿Creen que cuando dice: “¿No es cierto que Elohim ha transformado en locura la sabiduría de este mundo? está refiriéndose a la filosofía solamente? Pues no es así. Se refiere también a las doctrinas religiosas generadas por la intervención de pensamientos filosóficos paganos. Por ello, esas doctrinas son una locura que no tienen fundamentos en el entendimiento directo según la Rúaj(Espíritu) de YaHWéH. Por otro lado, la sabiduría válida de la que habla Shaúl se aparta de la impuesta por los yahudim (judíos) negando al Mashíaj, y se aparta de la que proviene de la filosofía griega, que es la que generó las doctrinas conocidas de la Iglesia. Lo que dice claramente Shaúl es que el poder y la verdad de la sabiduría proveniente de YaHWéH se manifiesta a través de la simpleza del mensaje de la buena noticia.

Vean muy bien que en ese pasaje no se habla nada de la igualdad consubstancial entre YaHWéH y el Mashíaj (o Padre e Hijo), sino sólo del sacrificio; pero los trinitarios o binitarios interpretan lo contrario cuando dice que el Mashíaj es el “poder” de YaHWéH y la “sabiduría” de Él, haciéndolos iguales.

Recuerden que sólo YaHWéH provee la necesaria y verdadera sabiduría para entender las Escrituras, es decir, su mensaje a través de personas inspiradas por la misma Rúaj/Espíritu del Todopoderoso.


Entonces comprendí muy bien que la sabiduría que recibía luego de la filosofía era mayor y más noble que la humana, porque era la Verdad de YaHWéH que la recibía por su Rúaj. Es cierto que todos dicen ser inspirados por la Rúaj de YaHWéH o el "Espíritu Santo", pero para saber realmente si lo que enseñan es una inspiración verdadera del Bendito Eterno, hay que analizarlo bien a la luz de las Escrituras, y también del desarrollo de la historia fundamental para comprender muchas cosas, como también no despojarse del sentido común de nuestra razón para no creer ciegamente. Por eso no fue en vano estudiar filosofía que, junto a la revelación en la fe, me ayudó a comprender muchos engaños con apariencia de verdades.. Y recordaba estas otras palabras de Shaúl en 1Cor.2:3-16.


«3 También, yo mismo estaba con ustedes como alguien débil, nervioso y temblando de miedo por todo mi cuerpo, 4 y ni la entrega ni el contenido de mi mensaje se apoyaban en palabras forzadas de "sabiduría," sino en demostración del poder de la Ruaj, 5 para que la confianza de ustedes no se apoyara en la sabiduría humana, sino en el poder de YAHWEH.

6 Aún hay una sabiduría de la cual estamos hablando para que los que son suficientemente maduros, pero no es sabiduría de este mundo o de los gobernantes de este mundo, que están en el proceso de pasar a la otra vida.

7 Por el contrario, estamos comunicando una sabiduría secreta de YAHWEH, que ha estado oculta hasta ahora, pero que antes que la historia comenzara YAHWEH había decretado que nos traería gloria.

8 Ni uno de los gobernantes de este mundo lo ha entendido, porque si lo hubieran comprendido, no hubieran ejecutado al Adón de quien fluye esta gloria.

9 Pero como dice el Tanaj : "Ningún ojo ha visto, ni oídos han escuchado y el corazón de nadie se ha imaginado todas las cosas que YAHWEH ha preparado para aquellos que le aman."[Is 64:4, 52:15]

10 Es a nosotros, sin embargo, que YAHWEH ha revelado estas cosas. ¿Cómo? Por medio de la Ruaj. Porque la Ruaj todo lo escudriña, aun las mayores profundidades de YAHWEH.

11 Porque, ¿quién sabe los asuntos internos de una persona, excepto la rúaj(el espíritu) de la propia persona que mora dentro de ella? Asimismo nadie sabe los asuntos internos de YAHWEH excepto la Ruaj de YAHWEH.

12 Ahora bien, no hemos recibido la rúaj del mundo, sino la Rúaj HaQódesh[Espiritu de Santidad], para que podamos entender las cosas que YAHWEH nos ha dado libremente.

13 Estas son las cosas de las cuales estamos hablando, cuando rechazamos la forma de hablar que dicta la sabiduría humana y, en cambio, usamos la forma de hablar que nos dicta la Ruaj, por la cual explicamos cosas de la Ruaj a las personas que tienen la Ruaj.

14 Pero el hombre natural no recibe las cosas de la Ruaj de YAHWEH, ¡para él son absurdas! Además, él no tiene capacidad para entenderlas, porque son evaluadas por medio de la Ruaj.

15 Pero la persona que tiene la Ruaj puede evaluarlo todo, mientras nadie está en la posición para evaluarlo a él.

16 Porque, ¿quién ha conocido la mente de YAHWEH? ¿Quién le aconsejará? ¡Pero tenemos la mente del Mashíaj!» TKIM de Diego Ascunce


De nuevo: ¿creen que, como dice Shaúl, yo digo palabras forzadas de sabiduría? ¿creen que utilizo los conocimientos filosóficos para generar una doctrina nueva? O los utilizo para volver atrás de las conocidas doctrinas para rescatar la Verdad que contenían los verdaderos e inmediatos creyentes en el Mesías. Piénsenlo…

En ese pasaje mencionado, algún trinitario o binitario podría apoyarse en lo que dice que el hombre natural no recibe las cosas de la Rúaj de YaHWéH porque le son absurdas, tratando así de afirmar que los que no entienden la igualdad consubstancial Padre-Hijo son “hombres naturales” que no tienen el Espíritu Santo o la Rúaj del Padre Eterno. Así juzgan rápida y vanamente, y de esa manera manejan psicológicamente un argumento dogmático para decir que es un misterio divino que no puede entenderse con nuestra mente y se debe aceptar sólo por fe para no llegar a ser hereje. Pero gracias a YaHWéH que el tema es al revés, porque guiados por su Rúaj explicamos el nacimiento de una doctrina a través de la influencia de sabiduría humana y del mundo, y aquellos que reciben la guía de la verdadera Rúaj de YaHWéH podrán dejar caer la venda de sus ojos para reconocer el engaño con tales doctrinas. Por eso decimos como Shaúl: «cuando rechazamos la forma de hablar que dicta la sabiduría humana y, en cambio, usamos la forma de hablar que nos dicta la Rúaj, por la cual explicamos cosas de la Rúaj a las personas que tienen la Rúaj». Es decir, rechazamos los conceptos de “trinidad”, “triunidad”, “binidad”, “biunidad”, “persona”, “esencia que emana”, “hipóstasis”, “unión hipóstica y personal”, “encarnación”, “generación”, “procesión”, y cualquier término que quiera explicar cualquier tipo de mutación o metamorfosis divina, o romper la característica única de cada persona del Padre y del Hijo sin hacerlos el mismo. Hablamos según la Rúaj que hay Un Padre, el Todopoderoso Unico de Nombre YaHWéH, Padre de todos y de un Hijo distinto absolutamente del Padre, primogénito en la Creación de la nada, el Mesías, quien fue enviado al mundo para que el mismo sea salvo por él.

Pero todos se apropian de la verdad, y todos acusan a los demás de ignorantes o herejes, y si tomamos como suficiente el creer por fe el misterio como revelado sin cuestionar o analizarlo particularmente, o según qué aparente sabio lo explica, andaremos siempre alejados de la Verdad. En mi caso, yo no les diré créanme porque yo tengo la pura verdad, sino que les doy información para que estén atentos ante los engaños y mentiras, usen la razón apoyada en la fe para que los ayude a meditar junto al espíritu. No digo que todos los temas de la fe tengan explicaciones racionales, pero tampoco es lo contrario. Cada uno sabrá si puede discernir la verdad según la Rúaj o Espíritu de YaHWéH lo guíe por el buen camino.


Así que ya vimos que YaHWéH es: único, sólo uno, sin división en sí mismo según su esencia. Y si hay algo que NO es YaHWéH, es unión o unificación. Elohim no es Uno en el sentido de la unión de dos personas, como por ejemplo como cuando dice la Toráh en Gén.2:24 «Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y llegan a ser una sola carne.» Aquí en la última frase, si bien en hebreo se utiliza la misma palabra ejad, porque dice: “wehayú levasár ejád”, es obvio que esta palabra se usa en sentido figurado, ya que quien crea que los cuerpos son una sola carne es porque vió muchas películas de ciencia ficción como la de Terminator por ejemplo. Pero SÍ esos cuerpos son “uno en espíritu”, sin embargo, no son el mismo espíritu porque cada uno tiene su propia vida. Vayan recordando lo que vamos diciendo. Son “uno” espiritual y no físicamente, pero entendida de manera figurada.

Tampoco tiene el sentido de unión como la de un conjunto de personas, como dice en Ez.37:19 «les dirás que así ha dicho Adonay YaHWéH: ‘Miren, yo tomo la vara de Yosef (que está en la mano de Efráyim) y las tribus de Yisrael, sus compañeros, y la pondré junto con la vara de Yahudah. Los haré una sola vara, y serán una sola en mi mano’.» En la última frase, en hebreo dice: “waasitím leéts ejád wehayú ejád beyadí”, pero es evidente que esas dos palabras ejád no explica que se transforman en una sola vara sino de manera simbólica como es la palabra “vara” en la profecía, ya que aunque estén como “una” en la mano de Adonay YaHWéH, serán las tribus juntas y cada persona diferente una de la otra, porque para nuestro Padre Eterno no somos todos iguales en el sentido de ser una sola persona literalmente. Cada uno tiene su propia identidad ante el Todopoderoso.


Ahora quiero meterme en la época histórica en la cual nació la doctrina de la igualdad Padre-Hijo que fue en los siglos II, III y IV.

Citaré algo de la obra de un historiador de la filosofía y religión muy respetado en la literatura recurrida, llamado Etienne Gilson.


La religión cristiana ha entrado en contacto con la filosofía en el siglo II de nuestra era, desde el momento en que hubo conversos de cultura griega.(…)

El cristianismo es una religión; al usar, a veces, ciertos términos filosóficos para expresar su fe, los escritores sagrados cedían a una necesidad humana, pero sustituían el antiguo sentido filosófico de estos términos por un sentido religioso nuevo.(…)[i]


Aquí ya encontramos algunas verdades reveladoras. Primero que la filosofía griega entra en contacto con la religión cristiana en el siglo II, aunque para este historiador la religión cristiana comenzó con Pedro y por eso habla desde ese punto de vista. Pero no hay duda sobre el contacto con la filosofía cuando comenzaron a haber conversos griegos, y la doctrina de la igualdad consustancial Padre e Hijo se estableció por dogma en el concilio de Nicea, en el siglo IV, año 325.

También aclara que se usaron “términos filosóficos”, provenientes estos de la antigua cultura griega para expresar la fe por parte de los escritores que son aquellos conocidos como “padres apostólicos”. Dice que “cedían a una necesidad humana” sustituyendo los conceptos filosóficos por otros religiosos nuevos. En otras palabras, lo conceptos de las escrituras absorven los filosóficos para generar nuevas ideas para explicar, que no tienen origen en las Escrituras. Y continúa diciendo:


“Artífice de todas estas cosas, la Sabiduría de Dios es la única que las puede enseñar. También aquí, cualquier verdad que se presente al término de una investigación conducida por la razón humana, e igualmente el mundo y la misma sabiduría, no son sino la obra y el don de Dios.” [ii]


En estas palabras dice una gran verdad, salvo que comete el gran error de no aclarar que la Sabiduría de la que habla es de YaHWéH nuestro Elohim y no de cualquiera. Pero cuidado, dice cualquier verdad (como si cualquier doctrina fuera inspirada de lo Alto) que concluya una investigación a través de la razón humana son revelaciones de “Dios”, afirmación que es falsa. Ahora, yo le preguntaría si pudiera: ¿de qué dios son revelaciones? Y muy probablemente su respuesta sería: del único de Nombre Yahvéh (porque el historiador conoce ese Nombre según su obra). Pero necesitaría hacer esa misma aclaración, porque no es evidente con decir sólo “Dios”.

¿Entienden por qué no se puede usar un título genérico que proviene del latín y el griego y no tiene el mismo significado que Elohim? Y mucho menos usarlo en el lugar del Nombre. Además, hay muchos espíritus a los que se les llaman dioses, aparte de los falsos.

Y continúa con algo más importante:


“Este hecho capital, cuyo olvido es fuente permanente de confusiones, debe ser para nosotros regla de interpretación en el caso, en apariencia más complejo, del principio del Evangelio de Juan. Allí se ve aparecer, en efecto, toda una serie de términos y de nociones cuyas resonancias filosóficas son innegables, y en primer lugar la del Logos o Verbo.

En el principio era el Verbo; estaba con Dios; todo ha sido hecho por Él; en Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Esta noción griega de Logos es manifiestamente de origen filosófico, principalmente estoico, y ha sido ya utilizada por Filón de Alejandría (muerto hacia el 40 después de J.C.). Pero ¿qué papel desempeña esta noción en el principio del cuarto evangelio? Puede admitirse, como con frecuencia se ha hecho, que una noción filosófica viene a ocupar aquí el lugar del ‘Dios cristiano’, imponiéndo así a la corriente del pensamiento cristiano una desviación primitiva que ya nunca será capaz de enderezar.El momento es,pues, decisivo; Helenismo y Cristianismo están desde entonces en contacto. ¿Cuál de ellos ha absorbido al otro?” [iii]


Wow… cuántas verdades está diciendo ese hombre…

Pueden ver lo resaltado. En primer lugar que Juan 1:1 se prestó a que gente que tenía conocimientos filosóficos entre los primeros conversos griegos hiciera una interpretación puramente filosófica y griega del Logos oVerbo. Como dice luego, originada por los estoicos y por Filón de Alejandría, pero también tratada luego por neoplatónicos y gnósticos cristianos de los primeros siglos de la era del Mesías. También aclara que la noción griega del Logos pasa a ocupar la declaración de Juan provocando como dice: “una desviación primitiva que ya nunca será capaz de enderezar”. Y justamente es lo que ocurrió, esa noción griega del Logos fue la que generó la doctrina trinitaria o la idea de un “Dios trino”, o la binitaria o un Elohim dual, a través de la teología o interpretación del Logos como emanación del Padre. Pero gracias a Elohim que hay personas guiadas por su Espíritu que son capaces de enderezar esa desviación para recuperar el entendimiento puro y original.

Ahora veamos brevemente la influencia de los nombrados.

Para explicar la influencia estoica citemos:


“El universo es un todo armonioso y causalmente relacionado (es decir, todo esta relacionado por una serie de causas), que se rige por un principio activo, el Lógos cósmico y universal del que el hombre también participa. Este lógos cósmico, que es siempre el mismo es llamado también Pneuma (soplo, Fatum en latín), aliento ígneo, ley natural, naturaleza (physis), necesidad y moira (destino, Fatum en latín), nombres todos ellos que hacen referencia a un poder que crea, unifica y mantiene unidas todas las cosas y que no es simplemente un poder físico: el pneuma o lógos universal es una entidad fundamentalmente racional: es Dios (panteísmo), un alma del mundo o mente (razón) que todo lo rige y de cuya ley nada ni nadie puede sustraerse. Inmanente al mundo, el lógos es corpóreo, penetra y actúa sobre la materia (hylé): principio pasivo, inerte y eterno que, en virtud del pneuma o lógos, produce todo ser y acontecer. Todo en la naturaleza es mezcla de estos dos principios corpóreos (materialismo).” [iv]


Aquí tenemos una idea del Logos estoico; aunque no es igual al logos cristiano y trinitario que no es panteista, interesa saber el título de “Dios”, lo que es considerado como el “alma del mundo”, pero de manera panteísta y materialista. ¿cómo tiene incidencia este estoicismo? Porque este Logos rige según una razón que está relacionada con la Sabiduría de la que todo hombre tiene participación con su mente, y además mantiene unida todas las cosas por él creada. Pero esta corriente filosófica, de la que Agustín de Hipona, el famoso apologeta de la trinidad tomará algunas nociones, se complementa con otra más importante que incide en los primeros iniciadores de la iglesia de Roma. Hablo de los neoplatónicos, que a partir de una teoría platónica más bien cognitiva para explicar la realidad del ser según una “tríada” (Uno-Mente-Alma), aquellos le darán un sentido teológico y místico a esa tríada con modificaciones influyendo de esta manera en los pensadores religiosos de los primero siglos. Ya vimos antes que el historiador Gilson confirma el inminente contacto entre la filosofía griega y la religión. Y luego dice en otra parte:


“El solo hecho de que la religión cristiana se haya apropiado una noción filosófica de tanta importancia desde el tiempo del cuarto Evangelio no deja, por eso, de ser un acontecimiento decisivo. Por lo mismo (y es, con mucho, lo más importante), la revelación cristiana misma, con anterioridad a toda especulación teológica y filosófica, no solamente legitimaba, sino que imponía semejante apropiaciones. Esta es la razón por la cual necesariamente debía resultar de ello una especulación teológica y filosófica. Afirmar que, en cuanto Logos, el Cristo es Dios, que todo ha sido hecho en Él y por Él, que Él es la vida y la luz de los hombres, era como reclamar anticipadamente no sólo una teología del Verbo, sino también una metafísica de las Ideas divinas y una noética de la iluminación.” [v]


El historiador dice dos cosas importantes: primero que la religión se apropió de la noción filosófica del logos como acontecimiento decisivo. Pero luego justifica esa apropiación como necesaria para explicar mediante la influencia filosófica la nueva doctrina del Logos. Y eso fue lo que sucedió, resultando difícil creer que se desconozca las reglas del lenguaje griego en Juan 1:1, o el contexto hebreo en el que fue proferida tal revelación sin ninguna implicancia ni binitaria ni trinitaria. No hay dudas de que los “evangelios” fueron escritos originalmente en hebreo y arameo, y luego transcriptos al griego tal como se hizo con el Tanak o “Ant.Testamento” con la versión de los 70 o “septuaginta”. Curiosamente, desaparecen todos esos originales hebreos con el nacimiento de las doctrinas cristianas apoyadas en el lenguaje y conocimiento griego. ¿no es curioso?


Ahora quiero citar a otro autor que explica un poco la transformación del platonismo, como el llama a su obra, para llegar a la divinización de las ideas de Platón, e incidir de esa manera en las enseñanzas de la fe.


“La tríada platónica [Uno-Mente-Alma] era el resultado de un proceso analítico ascendente y de una reducción matemática de la inteligibilidad del mundo.(…) Cuando, siglos más tarde, pensadores religiosos reasumieron la enseñanza de Platón para aplicarla a la explicación racional de sus creencias, lo que en realidad recuperaron fue la cáscara del sistema. La filosofía de la ciencia de Platón quedó en barbecho hasta Galileo.” [vi]


El platonismo medio es una filosofía de talante religioso. Los grandes interrogantes del pensamiento clásico antiguo, el mundo y el hombre, persisten, pero subsumidos ahora en una cuestión que los abarca, la de la divinidad. Los principios metafísicos postulados por Platón para dar cuenta de la racionalidad del mundo pasan ahora a ser candidatos al nuevo panteón. Los platónicos de este período divinizarán todo lo divinizable del sistema del maestro. Los principios capaces de ser hipostatizados se mantendrán. La hipóstasis divina es un sujeto consciente y digno de veneración. Los platónicos hallarán dignos de veneración el Intelecto[o Mente] y el Alma, pero se mostrarán remisos ante el Uno, hasta el punto de vaciar de contenido real los términos que a él se refieren, inhabilitándolo para la nueva teología.” [vii]


“El momento álgido de este desarrollo conceptual viene representado por la elaboración de un grado supremo de la realidad supramundana cuyos atributos esenciales fueron intelecto, ser y bien. Este ente fue denominado el Dios, ὁ θεός, con artículo. En él confluyó el proceso evolutivo de la realidad clásica hacia el monoteísmo. Con él se inició la apertura de la religión hebrea hacia el desdoblamiento del Dios único. Porque este Dios fue inmediatamente declarado trascendente, no solamente al mundo, sino a las ideas que sobre el mundo puede concebir una mente creada.” [viii]


Podemos ver en estas explicaciones de qué manera el neoplatonismo divinizó las teorías de Platón y, por medio de neoplatónicos que se cristianizan o cristianos que absorven sus conceptos filosóficos en sus teologías, comienzan a generar las doctrinas cristianas que se conocen hoy como la de la trinidad por ejemplo.

Allí, en lo último subrayado dice algo muy importante: a partir de la religión hebrea y con la influencia de las doctrinas teológicas del neoplatonismo, se produce un “desdoblamiento del Dios único”. Es decir, se descompone o divide en partes al Ser Único que es el Todopoderoso en dos y luego tres, dando como origen a las doctrinas cristianas conocidas y a la binidad mesiánica también actual.


Ahora veamos que se dice de Filón de Alejandría (hacia el 20 aM y 50 dM), quien fue un judío griego que escribió muchas obras llenas de interpretaciones alegóricas de la Torah, y su pensamiento filosófico se apoyó muy fuerte en las doctrinas platónicas. Antes quiero aclarar que no estoy descalificando totalmente a Filón, sino mostrando las ideas que influyeron en el cristianismo. Con debido cuidado, hay algunos buenos pensamientos en este hombre que se podrían rescatar.


“Filón universalizó la Torá por el procedimiento de adscribir a cada una de las expresiones del texto, además de su sentido literal expresivo de la religión hebraica, un sentido anagógico expresivo de la vida espiritual humana universal considerada. El judío alejandrino no tuvo que alterar en ningún aspecto el lugar de la Torá en la vida, en el culto y en la espiritualidad del pueblo. Los cinco libros conservaban su vigencia y subsistirían hasta el fin de los siglos. La sinceridad de la adhesión de Filón a la religión de sus padres viene corroborada por la ausencia de conflictividad en torno a sus escritos. Sus contemporáneos no los entendieron, pero en ningún momento pusieron en duda la fidelidad y la ortodoxia del autor. Filón fue ignorado, pero no rechazado por los suyos. Así, una vez garantizada la firmeza de los enlaces con la religión judía, Filón pudo lanzarse tranquilamente a la tarea de verter la letra de la Ley en los moldes de la filosofía y de la espiritualidad del helenismo.” [ix]


Lamentablemente esa decisión final le produjo desviaciones del verdadero espíritu de la Torá, camino que también tomaron los primeros cristianos como vimos más arriba con el historiador.

Un vez conocí un argumento trinitario que se apoyaba en números de repeticiones de palabras en las Escrituras, como por ejemplo cuando se dice “Santo, Santo, Santo..” en Is.6:3 y en Rev.4:8.

También en la cantidad de veces que se nombra a Yahwéh en la bendición Aharónica en Núm.6:24-26, y la cantidad de malajim(enviados/ángeles) que visitaron a Avraham en Gén.18. Con ese criterio, de acuerdo al Shemá que vimos antes, deberíamos ser todos binitarios porque el Nombre se repito solo 2 veces. Todas esas enseñanzas están erradas, por eso hay que tener mucho cuidado también con la guematria y más cuando se mezcla con la kabalah.

Y, volviendo a Filón, ahora quiero mostrar un pasaje de uno de sus escritos que muy probablemente pudo haber influído en la visión trinitaria, y que tiene que ver con los tres visitantes mencionados antes. Ustedes sacarán su conclusión particular. Cito el mismo libro último.


“El pasaje es una interpretación alegórica de la visita de los tres ángeles a Abraham (Gén.18): «121. El que se mantiene firmemente cabe la verdad sabrá decir que en medio se halla el padre del universo, aquél que en las Sagradas Escrituras es designado con el nombre propio de El que Es; luego, a ambos lados se hallan las potencias de mayor dignidad y más próximas al Que Es, a saber, la hacedora y la real. El nombre de la potencia hacedora es Dios, porque ella ha establecido y ha ordenado el universo. El nombre de la potencia real es el Señor, pues es justo que el elemento que ha sido hacedor gobierne y domine al elemento devenido. 122. Escoltado, pues, el que está en medio por ambas potencias, presenta al entendimiento dotado de visión unas veces el aspecto de uno solo, otras el de tres. De uno, cuando el entendimiento se halla purificado en sumo grado y, dejando atrás no sólo la multitud de los números, sino también la díada concomitante de la mónada, se lanza presuroso hacia la forma sin mezcla y sin composición, la que existe en sí misma y no tiene en absoluto necesidad de nada más. De tres, cuando, no iniciado todavía en los más altos misterios, participa con todo en los ritos menores y no es capaz de aprehender al Que Es en su sola identidad sin algún tipo de mediación, y debe comprehenderlo a través de sus operaciones, sea la creativa, sea la gobernante.” [x]


Bien, no crean que en este pasaje Filón explica una teoría trinitaria ni mucho menos. Tiene que ver con su manera de entender el ascenso hacia el conocimiento de Elohim, producto de su mezcla de interpretaciones platónicas adaptadas a las Escrituras. Pero a este pasaje lo conocieron los primeros griegos que se convirtieron al cristianismo, y entonces imaginen la influencia en la idea que puede transmitir tal texto hacia un elaboración de la doctrina trinitaria. ¿De qué manera? No es tan difícil: “El Que Es” del que habla Filón sería el Padre; el “Dios” de la potencia “hacedora” sería el Hijo; y el “Señor” de la potencia “real” pasaría a ser el Espíritu.

Y, con respecto a su interpretación platónica, según Filón se dice:


“Un Sumo Trascendente correspondiente al primer estrato del platonismo esotérico o al Uno plotiniano queda totalmente fuera de la perspectiva filoniana. El Dios de Filón corresponde al Intelecto del platonismo. Es Ser y como tal determinado. Su primera determinación es la inteligibilidad. El Existente filoniano es un Intelecto. Esta atribución no compromete en absoluto su trascendencia: el Intelecto es inefable, incomprensible, innominado…” [xi]


“...el mundo tiene en realidad dos modelos: el proyecto en la mente de Dios y el mundo inteligible en el Logos. Estos modelos corresponderían a los dos principios inteligibles que distinguimos en el Timeo [obra de Platón], el Intelecto y el Alma del Mundo. El Logos, pues, es el Alma del platonismo, que recibe los inteligibles del Intelecto y los imprime en el medio corporal. La relación del Logos con el Intelecto es la de copia a imagen, siendo ésta a su vez la relación del mundo con el Logos.(…) El modelo inmediato del mundo es él también una imagen. Filón utiliza aquí el mismo símil de Platón en un texto paralelo: el Alma es un sello que es una copia de los seres superiores. La identificación del Logos cosmológico filoniano con el Alma del Mundo corrobora el «desplazamiento hipostático» que hemos señalado en el alejandrino al situar su Dios Supremo al nivel de la segunda hipóstasis del platonismo.” [xii]


“Con los residuos del sistema platónico vaciados de su significado original se contruyeron más tarde los osados organismos metafísicos-religiosos del neoplatonismo.(…)

Un primer grupo de pensadores logra conservar el esquema triádico, ya en contexto puramente matemático (Moderato de Gades), ya en el seno de una interpretación teologizante (Pseudo Arquitas, Eudoro, valentinianos, Plotino).

En el segundo grupo se esfuma el Primer Principio trascendente y quedan sólo los dos principios inteligibles, que pueden pasar a tres de nuevo por desdoblamiento del último (Filón, Plutarco, Albino, Numenio, Oráculos Caldaicos, Poimandres, Orígenes).” [xiii]


Bien… freno de mano. Pasemos en limpio lo citados antes y concluyamos la influencia de Filón.

Platón no tenía “tres dioses”, sino tres formas metafísicas-mentales de comprender la realidad del ser que las ejemplificó en una “tríada” compuesta por conceptos sobre “Uno, Intelecto y Alma”. Siglos más tarde aparecieron los neoplatónicos teologizantes que hicieron de esos conceptos seres divinos o dioses, lo que se conoce como hipóstasis. Estos son los del primer grupo que menciona la cita. Es decir, que la trinidad Padre/Hijo-Logos/Espíritu pasa a ocupar la tríada platónica.

Filón está en el grupo donde “su Dios” no ocupa el “Uno” platónico, sino el “Intelecto”. Y “su Logos” ocupa el “Alma del mundo”. Recuerden aquí lo citado más arriba sobre la influencia estoica con su Logos. Pero este “Logos-Alma del Mundo” tendrá doble operación, ya sea como recibiendo las “ideas de Dios” y, en este sentido, como plasmando su voluntad, ya sea como materializando la potencialidad creadora en el mundo según el modelo de las ideas.

En fin, esta novedosa interpretación plantónica adaptada a la Creación llegará con gran fuerza a las mentes de los primeros cristianos causando gran influencia teológica y dando como resultado la famosa trinidad.


Ahora veamos que dice el edicto del concilio de Nicea:


«Creemos en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador de todas las cosas visibles e invisibles; y en un solo Señor Jesucristo, el unigénito del Padre, esto es, de la sustancia [ek tes ousias] del Padre, Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre [homoousion to patri], por quien todo fue hecho, en el cielo y en la tierra; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, se encarnó y se hizo hombre, padeció y resucitó al tercer día, subió a los cielos y volverá para juzgar a vivos y a muertos. Y en el Espíritu Santo. Aquellos que dicen: hubo un tiempo en el que Él no existía, y Él no existía antes de ser engendrado; y que Él fue creado de la nada (ex ouk onton); o quienes mantienen que Él es de otra naturaleza o de otra sustancia [que el Padre], o que el Hijo de Dios es creado, o mudable, o sujeto a cambios, [a ellos] la Iglesia Católica los anatematiza.»

Fuente: http://ec.aciprensa.com/c/concinicea.htm


Esta declaración es el paso previo a la trinidad, porque si bien nombra al Espíritu Santo, no se discutía la igualdad trina. Lo que se deja en claro en esta sentencia es que el Padre es igual consustancialmente (de la misma sustancia) al Hijo, o en otras palabras, el mismo Dios pero manifestado en dos personas. La persona del Hijo es engendrada pero no creada de la nada.

Aquí tenemos unos conceptos filosóficos muy importantes heredados plenamente de la filosofía griega. Algunos hnos. admiten que ese proceso es verdadero, es decir, el de que el Hijo fue producido a partir de la “esencia” del Padre, pero no creado de la nada, y sin embargo se apartan de la igualdad divina. Yo en particular, aunque respeto esa postura, no estoy para nada de acuerdo. No hay ninguna necesidad de aferrarse a esa emanación, que es la mejor palabra para explicar ese proceso, para defender luego el poder delegado del Padre al Hijo. Repito, no es necesario para el Todopoderoso ese paso. Pero se suele fundamentar ese proceso o emanación de una “nueva creatura” o del “primogénito”, en base al análisis de las palabras hebreas “bará” y “qará”, como crear de la nada la primera, y producir de algo existente la segunda. Pero se sabe bien que la palabra “qará” ha sufrido cambios de significados a través del tiempo, y nada impide que ambas puedan tener el mismo sentido en cuanto a la generación del Hijo, como cuando uno crea o produce algo aunque no sea de la nada, pero cualquiera de las dos palabra se puedan usar. Igualmente, lo que se descaca en el proceso de la Creación es que se creó de la nada, oponiéndose así a la mentalidad griega de que el mundo es eterno y que, si hubo un principio, este no fue de la nada. El verbo “qará” pudo haberse utilizado para explicar el “dar forma” a algo creado de la nada en la Creación, pero de ninguna manera acepto que eso pudo pasar con el Mashíaj e Hijo de YaHWéH, ni con los ángeles. Pero más allá de eso, coincidimos con estos hnos. en que son dos seres totalmente diferentes el Padre y el Hijo. Solo que mantenerse en esa creencia de la generación del Hijo a partir de la sustancia del Padre es compartir en parte la mentalidad griega y trinitaria o binitaria del principio del primogéntico. Para el Todopoderoso nada es imposible, incluso crear un ser de la nada y delegarle todo su poder.


Luego dice el edicto que Dios-Padre bajó del cielo en la figura del Hijo para hacer efectiva la salvación. Al respecto, cito un comentario de Tomás de Aquino en una versión bíblica de Scío de San Miguel sobre el versículo de Juan 1:14, extraído del programa e-Sword.


Joh 1:14 Y el Verbo fue hecho carne(t), y habitó entre nosotros(u); y vimos la gloria de él(v), gloria como(w) del Unigénito del Padre(x), lleno de gracia y de verdad(y).


1:14 (t):

«Se hizo hombre. El Evangelista dice que se hizo carne, y no hombre: primeramente, para distinguir más claramente las dos naturalezas en Jesucristo; en segundo lugar, para mostrarnos la bondad y caridad inmensa de Dios, que se dignó tomar la porción más vil y abatida que hay en el hombre; y últimamente, para proporcionar la medicina a la cualidad de la enfermedad. Se vistió de nuestra carne para sanar por este medio aquella porción del hombre que el pecado de Adán había viciado y corrompido. Se hizo carne, no mudando su ser, ni convirtiendo el Verbo en carne, sino tomando la naturaleza humana, y uniéndola con la divina; de tal manera, que esta naturaleza humana subsiste en la persona del Verbo, de donde resulta que es una sola la persona del Hombre Dios, permaneciendo entera y perfecta la esencia y las propiedades de una y otra naturaleza. Santo Tomás.»


Aquí pueden ver en todo su esplendor la fantasía que produce aferrarse a la doctrina de la trinidad o binidad también por la influencia de una cultura filosófica extraña al nacimiento de la fe pura. La divinidad del “Dios-Padre” se reviste de carne y toma la forma humana del “Dios-Hijo” descendiendo de su lugar celestial. Se hace carne sin dejar de ser el “Dios-Padre” esencialemente, pero apareciendo humano en el Verbo-Logos encarnado. Así se produce lo que dice “la persona del Hombre Dios”. Aquí está la influencia estoica que citamos más arriba en la que el Logos-Dios se materializa en lo que sería en su misma creación o mundo; como también la influencia de Filón de la parte segunda de manifestación del Logos que tiene contacto con el mundo físico y no el ideal. Por otra parte, casi todos deben conocer al famoso Zeus, ese dios griego que solía metamorfear desde su lugar divino para confundirse entre los humanos o animales. No hay mucha diferencia entre las metamorfosis con la que enseña el descenso del “Dios-Padre” al mundo en la imagen del “Dios-Hijo”.


Pues bien, hasta aquí hemos mostrado datos para tener una idea de cómo la filosofía griega, a través de los primeros conversos griegos al cristianismo, tuvo influencia por medio del platonismo deformando la fe hebrea original de los primeros discípulos del Mashíaj. Escrituralmente no hay ninguna prueba verdadera o legítima (sí las hay tergiversadas) que apoye la doctrina de la trinidad o binidad. Habría muchísimo más datos para mostrar, pero eso lo puede averiguar cada uno según su deseo. Igualmente, es mejor en lugar de corroborar la evidente influencia filosófica en las doctrinas, que se ponga energías en aprender muy bien las enseñanzas originales. Existe para ello un restauración de tales enseñanzas de hermanos en los que se puede confiar. Pero no sólo se guíen por lo que digan sino que certifíquenlo también con las Escrituras como lo hacían con Shaúl. La Verdad los hará libre” dice la cita, pero eso sucederá cuando puedan confiar en que lo enseñado tenga fundamento escritural o bíblico luego de hacer un análisis de cada enseñanza de acuerdo a la guía de la Rúaj/Espíritu de YaHWéH. Siempre estaremos ante posibles engaños, por ello debemos prepararnos para no caer en los mismos y no aceptar de manera ciega cada cosa que nos enseñen, ya sea desde niños, como de parte de oportunistas que se aprovechan del poco conocimiento. Por eso les aconsejos que hagan caso a la cita del comienzo de este escrito para poder estar preparados y crecer en la Sabiduría que nos provee YaHWéH pero no de manera mágica.


En la segunda parte trataré la doctrina binitaria o biunitaria, pero partiremos de lo básico que se ha expuestro aquí en cuanto a las influencias. La igualdad Padre-Hijo no proviene de la mentalidad hebrea.


Shalom a todos.

Gavriel.




[i] Etienne Gilson, La Filosofía en la Edad Media, Introducción, Ed.Gredos, Madrid 1965, pág.11.

[ii] Ibíd., pág. 13

[iii] Ibíd., pág. 13

[iv] http://es.wikipedia.org/wiki/Estoicismo

[v] Ibíd., pág. 13 y 14.

[vi] Josep Montserrat y Torrents dels Prats, Las transformaciones del Platonismo, Univ.Autónoma de Barcelona, Barcelona, pág.11.

[vii] Ibíd., pág. 11 y 12.

[viii] Ibíd., pág. 12.

[ix] Ibíd., pág. 38-39.

[x] Ibíd., pág. 41-42.

[xi] Ibíd., pág. 44.

[xii] Ibíd., pág. 47.

[xiii] Ibíd., pág. 37.

sábado 14 de marzo de 2009

Sobre Arrio y Concilios (Voltaire)

Esta es otra publicación preliminar al estudio que estoy preparando: paciencia…

Este filósofo francés que vivió en el siglo XVII y XVIII (1694-1778), no sólo se destacó como pensador, escritor en varios géneros, sino como de alguna manera buen historiador. No cabe duda que, de acuerdo a la época en que vivió y en la que se desarrolló la “Ilustración”, este personaje estuvo muy bien preparado culturalmente en sus estudios, independientemente esto de sus locos pensamientos y opiniones irónicas que lo identifican como un revelde junto a Rousseau.

Ahora publico un extracto sobre el arrianismo y una cronología sobre los concilios cristianos católicos del filósofo. Pero también hago una interpolación de un dato para completar el texto de Voltaire.

Si uno tiene sed de saber qué ha pasado durante el transcurso del tiempo en la religión, los avatares de la fe, los sinsentidos de las sentencias supuestamente “reveladas” de lo alto, bien le vendrá leer este texto…

Imaginen cuando lean, sobre todo la parte de los concilios, el rostro del Mesías ante esos sucesos que dan vergüenza ajena.. Y lo que no se detalla allí, las disputas protestantes, imaginen más de lo mismo.

En cuanto al tema en cuestión, la trinidad o biunidad, por más que se utilicen formas de razonamiento o silogismo válidas, no se puede dudar que se si se parte de premisas falsas, la conclusión debe ser necesariamente falsa. Alguno quizás objete que en la fe eso no es posible; pero así uno queda expuesto a creer por fe cualquier cosa que le enseñen sin razonarlo, y quedar de esa manera expuesto a engaños enmascarados como falsas verdades absolutas inspiradas.


ARRIO (por Voltaire)

A Arrio todavía se le atribuye el honor de ser el inventor de su doctrina, como Calvino pasa por ser el fundador del calvinismo. La vanidad de ser conquistador es la primera vanidad del mundo, y la de jefe de secta, la segunda. Sin embargo, ni Calvino, ni Arrio, pueden jactarse de la triste gloria de su invención.

Hacía tiempo que se había discutido sobre la Trinidad cuando Arrio se inmiscuyó en la polémica en la inquieta ciudad de Alejandría, donde Euclides no pudo apaciguar los espíritus. Jamás hubo pueblo tan frívolo como el de Alejandría, ni siquiera el de París.

Debió disputar acaloradamente sobre el misterio de la Trinidad, porque el patriarca que escribió Crónica de Alejandría, que se halla en Oxford, asegura que dos mil reverendos padres defendían el partido que Arrio abrazó.

He aquí una cuestión incomprensible, que desde hace mil seiscientos años está suscitando la curiosidad, la sutilidad sofística, el espíritu de cábala, el ansia de dominar, la rabia de perseguir, el ciego y sanguinario fanatismo y la credulidad bárbara, que causó más horrores que la ambición de los reyes, a pesar de los muchos que ésta ocasionó. ¿Jesús es el verbo? Y si es el verbo, ¿emanó de Dios con el tiempo o antes del tiempo? Si emanó de Dios, ¿es su coetáneo y su consustancial, o sólo una sustancia semejante? ¿Es distinto El o no lo es? ¿Fue creado o engendrado? ¿Puede engendrar también? ¿Tiene la paternidad o la virtud productiva sin tener la paternidad? ¿El Espíritu Santo fue creado, engendrado o producido? ¿Procede del Padre, del Hijo o procede de los dos? ¿Puede engendrar, puede producir? ¿Su hipóstasis es consustancial con la hipóstasis del Padre y del Hijo? ¿Cómo teniendo precisamente la misma naturaleza, la misma esencia que el Padre y el Hijo, no puede hacer las mismas cosas que esas dos personas que son lo mismo que El?

Transcribiremos aquí, para comodidad del lector, lo que dice de Arrio un pequeño libro, que no es fácil conseguir:

«Estas cuestiones, superiores a la razón humana, debía decidirlas la Iglesia Infalible. Se prodigaron muchos raciocinios y sofismas; se enfurecían, se odiaban y se excomulgaban unos cristianos a otros por alguno de esos dogmas que son inaccesibles para el espíritu humano antes de la época de Arrio y de Atanasio. Los griegos y egipcios eran hábiles polemistas, pero Alejandro, obispo de Alejandría, se apresura a sentar como doctrina que siendo Dios necesariamente individual, mónada, en toda la extensión de la palabra, constituye una mónada triple. El sacerdote Arrio se escandaliza de la mónada que proclama Alejandro y explica el misterio de modo diferente; expone los mismos argumentos que el sacerdote Sabelio, quien había argumentado como Praxeas y Frigio. Alejandro reúne a continuación un Concilio poco numeroso de padres que participaban de su opinión y excomulgan a Arrio. Entonces, Eusebio, obispo de Nicomedia, abraza el partido de Arrio y se encarniza la lucha religiosa.»

Confieso que el emperador Constantino era un malvado, un criminal que ahogó a su mujer mientras se bañaba, degolló a su hijo y asesinó a su suegro, su cuñado y su sobrino; confieso también que era un hombre henchido de orgullo y dado a los placeres excesivos, un detestable tirano. pero reconozco que tenía buen sentido. No se escala el imperio, ni se subyuga a los rivales por casualidad. Cuando vio encendida la guerra civil en las mentes escolásticas envió al campo de batalla al célebre obispo Ozius con cartas persuasivas para los dos bandos beligerantes. En una de ellas decía: "Sois unos locos de atar, porque disputáis sobre cosas que no entendéis; es indigno de la gravedad de vuestro ministerio levantar tanto revuelo por un asunto tan insignificante".»

Constantino no tenía como asunto insignificante ocuparse de la Divinidad, sino la manera incomprensible de esforzarse en explicar la naturaleza de la Divinidad. El patriarca árabe que escribió Historia de la Iglesia de Alejandría dice también que habló Ozius, poco más o menos en ese tono al presentar la carta del emperador. He aquí lo que dijo: «Hermanos míos, cuando el cristianismo empieza a vivir en paz le queréis enzarzar en una discordia eterna. El emperador tiene razón para deciros que disputáis por un asunto insignificante. Si el objeto de vuestra disputa fuera esencial, Jesucristo, a quien todos reconocemos como nuestro legislador. se habría ocupado de ello; Dios no hubiera enviado su hijo al mundo para enseñarnos sólo el catecismo. Todo lo que él nos ha dicho expresamente es obra de los hombres y está sujeto a los errores humanos.

Jesús recomendó que os amarais unos a otros, y le desobedecéis odiándoos y atizando la discordia en el imperio. Únicamente el orgullo nutre vuestra interminable disputa, y Jesús, vuestro señor, os mandó que fuerais humildes. Ninguno de vosotros puede saber si Jesús fue creado o engendrado y, ¿qué os importa su naturaleza, si a la vuestra le corresponde ser justos y razonables? ¿Qué tiene en común esa vana ciencia de palabras con la moral que debe dirigir vuestros actos? Recargáis la doctrina con misterios, cuando fuisteis nacidos para fortalecer la religión con la virtud. ¿Pretendéis acaso que la religión cristiana sea un hatajo de sofismas? ¿Para eso vino al mundo Jesucristo? Hora es ya que cesen vuestras discusiones, adorad a Dios humillaos ante El, dad limosnas a los pobres y poned paz en las familias en vez de escandalizar el imperio con vuestras discordias». Así habló Ozius a los espíritus tercos. Se reunió un Concilio en Nicea y provocó una guerra civil espiritual en el Imperio romano. Esa guerra trajo otras, y de siglo en siglo unos sectarios religiosos persiguieron a otros hasta nuestros días».

Lo más triste es que la persecución empezó así que hubo terminado el referido Concilio, y al empezar Constantino no sabía qué partido tomar ni a quién perseguir. Constantino no era cristiano, aunque se encontraba a la cabeza de ellos, porque el bautismo era lo único que constituía entonces el cristianismo y a él no lo bautizaron. Además, acababa de ordenar la reedificación del templo de la Concordia en Roma. Indudablemente, le era indiferente que Alejandro, Eusebio o el sacerdote Arrio, tuvieran o no razón. Por la carta que acabamos de citar se comprende con claridad que menospreciaba la enconada controversia.

Acaeció entonces lo que nunca se ha visto ni se verá jamás en ninguna corte. Los enemigos de los que después se llamaron arrianos acusaron a Eusebio de haber perseguido en tiempos pasados al partido que acaudillaba Licinio contra el emperador. «Tengo pruebas de ello —dijo Constantino en una carta— y me las han proporcionado los sacerdotes y los diáconos de su séquito, que he atrapado.»

Así, pues, desde que se celebró el primer gran Concilio la intriga y la persecución quedaron establecidas con el dogma. Constantino concedió las prebendas de las capillas de quienes no creían en la consustancialidad a los que creían en ella, confiscó los bienes de los disidentes en provecho suyo y abusó de su poder desterrando a Arrio y sus partidarios, que eran entonces los más débiles. Dícese también que sentenció a muerte a todo el que tuviera las obras de Arrio y no las quemara, pero esto no es cierto. Constantino, aunque se complacía en derramar sangre humana, no llevó su crueldad hasta el extremo de que sus verdugos asesinaran a los que poseyeran libros heréticos, mientras él dejaba con vida al hereje.

Pero como en el mundo todo cambia rápidamente, varios obispos arrianos vergonzantes, algunos eunucos y no pocas mujeres, intercedieron ante el emperador para que perdonara a Arrio y obtuvieron que revocara la orden de su destierro. En tiempos modernos hemos visto lo mismo muchas veces.

El célebre Eusebio, obispo de Cesárea, conocido por sus obras, escritas con poco discernimiento, acusaba obstinadamente a Eustaquio, obispo de Antioquía, de ser sabelino, y éste acusaba a aquél de ser arriano. En el Concilio de Antioquía salió triunfante Eusebio. Depusieron a Eustaquio y ofrecieron el obispado de Antioquía a Eusebio, pero éste no lo aceptó. Los dos partidos se enfrentaron y aquí comenzaron las guerras de controversia. Constantino, que desterró a Arrio por no creer que el Hijo era consustancial, desterró entonces a Eustaquio por creerlo. Son contrasentidos normales en la historia.

San Atanasio, por aquel entonces obispo de Alejandría, se negaba a admitir en dicha ciudad a Arrio, enviado por el emperador, diciendo «que Arrio estaba excomulgado y un excomulgado no debía tener casa ni patria no podía comer ni dormir en ninguna parte, y que él prefería obedecer a Dios a obedecer a los hombres». Se celebró a continuación un Concilio en Tiro en el que los padres depusieron a Atanasio, y éste fue desterrado a Trebes por el emperador. De modo que, primero Arrio y después Atanasio, su encarnizado enemigo, fueron castigados por un hombre que ni siquiera era cristiano.

Los dos partidos recurrían al artificio, al fraude y a la calumnia, siguiendo una antigua y eterna costumbre. Constantino les dejó disputar y que se cubrieran de injurias recíprocamente. Tenía asuntos más graves de que ocuparse. Por esa época fue cuando el buen príncipe hizo asesinar a su hijo, su esposa y a su sobrino Licinio, que apenas había cumplido doce años y era la esperanza del imperio.

El partido de Arrio quedó victorioso durante el reinado de Constantino. El partido contrario tuvo la vileza de escribir que el día de san Macario, uno de los más ardientes partidarios de Atanasio, sabiendo que Arrio se dirigía a la sede de Constantinopla acompañado de muchísimos seguidores, pidió con tanto fervor que confundiera a dicho hereje que Dios atendió su ruego y en el acto las tripas de Arrio le salieron por el ano, cosa imposible. Pero, en fin, Arrio murió.

Constantino falleció al año siguiente, en 337 de la era cristiana, créese que a consecuencia de la lepra. El emperador Juliano, en su obra Césares, dice que el bautismo que recibió Constantino horas antes de morir, no cura a nadie de la enfermedad que le llevó a la tumba. Como sus hijos reinaron cuando él murió, la adulación de los pueblos romanos, entonces esclavos, llegó al extremo de que quienes profesaban la nueva religión le tuvieron por santo. Durante mucho tiempo se celebró su fiesta junto con la de su madre.

A su muerte, las perturbaciones que había promovido la palabra consustancial agitaron el imperio con mayor violencia. Constancio, hijo y sucesor de Constantino, fue tan cruel como su padre y como él celebró un Concilio. Estos Concilios se anatematizaban mutuamente. Atanasio recorrió Europa y Asia para sostener su partido, pero los seguidores de Eusebio ganaron la partida. Los destierros, encarcelamientos, tumultos y asesinatos marcaron el fin del reinado de Constancio. El emperador Juliano, enemigo de la Iglesia, hizo cuanto pudo para restablecer la paz, pero no lo consiguió. Joviano y luego Valentiniano otorgaron entera libertad de conciencia, que los dos partidos, encarnizados enemigos, sólo aprovecharon para extremar su odio y su furor.

Teodosio se puso de parte del Concilio de Nicea, pero la emperatriz Justina, que reinaba en Italia, Iliria y Africa, como tutora del joven Valentiniano, proscribió aquel Concilio. Inmediatamente, los godos, vándalos y borgoñones, que se lanzaron sobre muchas provincias, al encontrar en ellas el arrianismo lo adoptaron para gobernar los pueblos conquistados.

Los godos, por el contrario, siguieron la doctrina del Concilio de Nicea. Clovis, que fue su vencedor, se adhirió a ella. En Italia, el gran Teodorico mantuvo la paz entre los dos partidos. Por fin, la doctrina del Concilio de Nicea prevaleció en Oriente y Occidente.

El arrianismo reapareció a mediados del siglo XVI, aprovechando la ocasión que le brindaban las controversias religiosas que se agitaban entonces en Europa. Pero reapareció armado con una nueva fuerza y con extraordinaria incredulidad. Cuarenta caballeros de Vicenza fundaron una academia en la que aprobaron los únicos dogmas que creyeron indispensables para ser cristianos. Reconocieron a Jesucristo como verbo, salvador y juez, pero negaron su divinidad, consustancialidad y rechazaron la Trinidad.

Los principales fundadores de esa academia fueron Lelins, Socin Ochin, Paruta y Gentilis. Miguel Servet se les agregó. Sabida es la desgraciada disputa que tuvieron con Calvino. Servet fue lo bastante imprudente para pasar por Ginebra en su viaje a Alemania, y Calvino fue lo suficientemente cobarde para hacer que le prendieran y bastante bárbaro para hacer que le condenaran a ser quemado a fuego lento, es decir, el mismo suplicio que pudo evitar Calvino huyendo de Francia. Así, casi todos los teólogos de entonces fueron sucesivamente perseguidores y perseguidos, verdugos y víctimas.

[Complemento de mi parte]

De Servet a Calvino:

"Como eres de opinión — escríbele espantado a Calvino, — de que soy un Satán para ti, pongo punto final. Devuélveme mi manuscrito y consérvate bueno. Pero si crees sinceramente que el Papa es el Anticristo, tienes también que estar convencido de que la Trinidad y el bautizo de los niños, que constituyen una parte de la doctrina pontificia, son un dogma demoníaco." (STEFAN ZWEIG, CASTALION CONTRA CALVINO, EN TORNO A LA HOGUERA DE SERVET)

“Posiblemente mientras iba rumbo a Italia, por alguna razón Servet acaba haciendo una estancia en Ginebra, donde fue reconocido en la iglesia donde predicaba el propio Calvino (13 de agosto). Tras ser detenido y juzgado por hereje (por su negación de la Trinidad y por su defensa del bautismo a la edad adulta), fue condenado a morir en la hoguera (26 de octubre de 1553).

La sentencia dictada en su contra por el Consejo (Petit Counseil) de Ginebra dice:

Contra Miguel Servet del Reino de Aragón, en España: Porque su libro llama a la Trinidad demonio y monstruo de tres cabezas; porque contraría a las Escrituras decir que Jesús Cristo es un hijo de David; y por decir que el bautismo de los pequeños infantes es una obra de la brujería, y por muchos otros puntos y artículos y execrables blasfemias con las que el libro está así dirigido contra Dios y la sagrada doctrina evangélica, para seducir y defraudar a los pobres ignorantes.

Por estas y otras razones te condenamos, M. Servet, a que te aten y lleven al lugar de Champel, que allí te sujeten a una estaca y te quemen vivo, junto a tu libro manuscrito e Impreso, hasta que tu cuerpo quede reducido a cenizas, y así termines tus días para que quedes como ejemplo para otros que quieran cometer lo mismo.

El día siguiente, 27 de octubre de 1553, Miguel Servet muere en la hoguera.

Independientemente de la importancia de sus descubrimientos fisiológicos o de su labor como polemista religioso, la figura de Miguel Servet se distingue como mártir de la libertad de pensamiento y de expresión de las ideas, cualesquiera que éstas fuesen, en abierto desafío a cualquiera que quisiese coartarla. Las Iglesias Unitarias consideran a Servet su pionero y primer mártir.”

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Servet

El propio Calvino exigió en Ginebra la muerte de Gentilis y halló cinco abogados que firmaron la petición para que le condenaran a morir en la hoguera. Estos horrores son dignos de un siglo abominable. Gentilis, que esperaba en la cárcel morir en la hoguera como el español Servet se retractó de la doctrina que había difundido, halagó a Calvino con ridículos elogios y se salvó de morir asado. Pero quiso su desgracia que poco tiempo después, por enemistarse con un bailío del cantón de Berna, le prendieran por arriano. Varios testigos declararon que había afirmado que las palabras Trinidad, esencia, hipóstasis no figuraban en la Sagrada Escritura, y por esta declaración, sin más pruebas, los jueces, que no sabían mejor que él lo que era una hipóstasis, le sentenciaron a perder la cabeza.

Fausto Socin, sobrino de Lelins, y sus compañeros tuvieron mejor suerte en Alemania. Penetraron en Silesia y Polonia, donde fundaron iglesias, escribieron, predicaron y consiguieron lo que se proponían, pero con el tiempo, como su religión carecía de misterios y era una apacible secta filosófica más que una secta militante, fueron perdiendo sus partidarios. Los jesuitas, más famosos que ellos, los persiguieron y los disgregaron.

Los restos de esa secta, que subsiste en Polonia, Alemania y Holanda permanecen silenciosos y tranquilos. Reaparecida en Inglaterra con gran fuerza levantó un gran revuelo. El gran Newton y Locke se afiliaron a ella, j Samuel Clarke, párroco de Saint James, autor de un excelente libro sobre la existencia de Dios, declaró a voz en grito que era arriano y consiguió varios discípulos. El día que se recitaba en la iglesia parroquial el símbolo de san Atanasio, no se presentaba. En esta obra verá el lector las sutilezas de que se valieron estos teólogos tercos, más filósofos que cristianos, para oponerse a la fe católica.

Aunque en Londres hubo muchos partidarios de Arrio entre los teólogos, las profundas verdades matemáticas que descubrió Newton y la sabia metafísica de Locke atrajeron más la atención del público. Los filósofos encontraron bizantinas las disputas sobre la consustancialidad. En Inglaterra, a Newton le sucedió lo mismo que a Corneille en Francia de quien quedaron olvidados Pertharite, Thedore y su colección de versos para ocuparse todo el mundo de la tragedia Cinna. Se consideró a Newton como el intérprete de Dios en el cálculo de las reflexiones, las leyes de la gravitación y la naturaleza de la luz, no como un teólogo. Cuando murió, los pares y el canciller del reino le dieron sepultura al lado de los reyes y fue más reverenciado que éstos. Servet, que descubrió la circulación de la sangre, tuvo menos suerte y murió quemado a fuego lento en Allobroges, condenado por un teólogo de Picardía.

CONCILIOS (por Voltaire)

Asamblea de eclesiásticos convocada para resolver dudas o cuestiones sobre extremos de fe y disciplina.

Todos los concilios son infalibles, sin duda; puesto que están compuestos de hombres. Es imposible que jamás reinen en estas asambleas las pasiones, las intrigas, el espíritu de controversia, el odio, los celos los prejuicios y la ignorancia.

Pero –se dirá-, ¿por qué tantos concilios se han opuestos unos a otros? Es para ejercitar nuestra fe. Cada uno, en su tiempo, ha tenido razón.

Entre los católicos romanos, sólo se da crédito a los concilios aprobados en el Vaticano, y entre los católicos griegos, sólo se da crédito a los aprobados en Constantinopla. Los protestantes se ríen de unos y otros; así pues, todo el mundo debe estar contento.

Hablaremos sólo de los grandes concilios, ya que los pequeños no merecen la pena.

El primero es el de Nicea. Se reunió en el 325 de nuestra era, después de que Constantino hubiera escrito y enviado a través de Osio esta bella carta al clero, algo alborotador, de Alejandría: “Reñís por un asunto verdaderamente nimio. Estas sutilezas son indignas de personas razonables.” Se trataba de saber si Jesús era creado o increado. Y esto no afecta en nada la moral, que es lo esencial. Porque Jesús haya existido en el tiempo o antes del tiempo, no es menos necesario comportarse como un hombre de bien. Después de no pocos altercados, se decidió, al fin, que el Hijo era tan antiguo como el Padre, y consustancial al Padre. Esta decisión no se comprende, pero no por ello es menos sublime. Diecisiete obispos protestan contra el veredicto, y una antigua crónica de Alejandría, conservada en Oxford, dice que dos mil sacerdotes también protestaron; pero los prelados no hacen gran caso a los simples sacerdotes, que son, por lo general, pobres. Sea lo que sea, no se trató de la Trinidad en el primer concilio. La fórmula es: “Creemos que Jesús es consustancial al Padre, Dios de Dios, Luz de luz, engendrado y no creado; creemos también en el Espíritu Santo.” Hay que confesar que el Espíritu Santo fue tratado con bastante desenfado.

En el suplemento del concilio de Nicea se cuenta que los padres, encontrando grandes dificultades en saber cuáles eran los libros crifos o apócrifos del Antiguo y Nuevo Testamento, los pusieron todos en desorden sobre un altar, y los libros de los que había que prescindir cayeron por tierra. Es una pena que esta bella receta se haya perdido en nuestros días.

Después del concilio de Nicea compuesto de trescientos diecisiete obispos infalibles, se reunió otro en Rímini, y el número de los infalibles fue esta vez de cuatrocientos, sin contar un gran destacamento en Seleucia de, aproximadamente, doscientos. Estos seiscientos obispos, después de cuatro meses de discusión, privaron por unanimidad a Jesús de su consustancialidad. Se le ha devuelto después, excepción hecha de los socinianos. Así todo va bien.

Uno de los grandes concilios fue el de Efeso, en el 431. El obispo de Constantinopla, Nestorio, gran perseguidor de herejes, fue, a su vez, condenado como hereje, por haber sostenido que, en verdad, Jesús era Dios, pero que su madre no era, en absoluto, madre de Dios, sino madre de Jesús. Fue San Cirilo quien condenó a Nestorio; pero también los partidarios de Nestorio hicieron destituir a San Cirilo en el mismo concilio: lo que puso en un compromiso al Espíritu Santo.

Notad aquí muy cuidadosamente, lector, que el evangelio no ha dicho nunca ni una sola palabra, ni de la consustancialidad del Verbo, ni del honor que tuvo María de ser la madre de Dios, como tampoco de las otras discusiones que ocacionaron la reunión de los concilios infalibles.

Eutiques era un monje que había clamado mucho contra Nestorio, cuya herejía sólo llegaba a suponer dos personas en Jesús: lo que es espantoso. El monje, para contradecir mejor a su adversario, asegura que Jesús no tenía más que una naturaleza. Un tal Flaviano, obispo de Constantinopla, sostuvo que era absolutamente necesario que en Jesús hubiera dos naturalezas. Se reúne un numeroso concilio en Efeso en el 419, y se desarrolla a palos, como el pequeño concilio de Cirta, en el 335, y cierta conferencia en Cartago. La naturaleza sostenida por Flaviano fue hecha pedazos a golpes y se asignaron dos naturalezas a Jesús. En el concilio de Calcedonia, en el 451, se redujo a Jesús a una sola naturaleza.

Paso por alto los concilios reunidos para menudencias, y voy al sexto concilio general de Constantinopla reunido para saber con certeza si Jesús, teniendo sólo una naturaleza, tenía dos voluntades. Uno se da cuenta de la importancia que esto puede tener para agradar a Dios.

Constantino el barbudo convocó este concilio, como los emperadores precedentes habían convocado los otros: los legados del obispo de Roma ocuparon la izquierda; los patriarcas de Constantinopla y Antioquía ocuparon la derecha. No sé si en Roma los caudatarios pretenden que la izquierda es el sitio de honor. Sea lo que sea, Jesús, de este hecho, obtuvo dos voluntades. La ley mosaica había prohibido las imágenes. Los pintores y los escultores no hicieron nunca fortuna entre los judíos. No se sabe que Jesús tuviera jamás cuadros, exceptuando quizás el de María, pintado por Lucas. Pero, en fin, Jesucristo no recomienda en ninguna parte que se adore a las imágenes. Sin embargo, los cristianos las adoraron a finales del siglo IV, cuando se familiarizaron con las Bellas Artes. Se llevó tan lejos el abuso en el siglo VIII que Constantino Coprónimo reunió en Constantinopla un concilio de trescientos veinte obispos, que anatemizó el culto de las imágenes e incluso lo consideró idolatría.

La emperatriz Irene, la misma que después hizo arrancar los ojos a su hijo, convocó el segundo concilio de Nicea en el 787, en él se restableció el culto a las imágenes. Se quiere hoy justificar este concilio, diciendo que este culto era de dulía [“de D.”], y no de latría [“de divinidad”].

Pero, sea de latría, sea de dulía, Carlomagno, en el 794, hizo convocar en Francfort otro concilio que se consideró al segundo de Nicea como idolatría. El papa Adriano I envió allí dos legados y no lo convocó.

El primer gran concilio convocado por un papa fue el primero de Letrán, en 1139. Asistieron alrededor de mil obispos, pero en él no se hizo casi nada, sino anatemizar a los que decían que la Iglesia era demasiado rica.

Otro concilio de Letrán, 1179, convocado por el papa Alejandro III, en el que los cardenales por primeras vez se antepusieron a los obispos; sólo se trató de disciplina.

Otro gran concilio de Letrán, en 1215. En él el papa Inocencio III despojó al conde de Toulouse de todos sus bienes, en virtud de excomunión. Es el primer concilio en el que se habló de la transustación.

En 1245, concilio general de Lyon, por entonces ciudad imperial, en la que el papa Inocencio IV excomulgó al emperador Federico II y, por consiguiente, le depuso y le prohibió el fuego y el agua: fue en este concilio donde se le dio a los cardenales un sombrero rojo para hacerles recordar que es necesario bañarse en la sangre de los partidarios del emperador. Este concilio fue la causa de la destrucción de la casa de Suavia y de treinta años de anarquía en Italia y Alemania.

Concilio general de Vienne, en el Delfinado, en el 1311, donde se abolió la orden de los templarios, cuyos miembros principales habían sido condenados al más horrible suplicio bajo las acusaciones menos probadas.

En 1414, el gran concilio de Constanza, donde se contentaron con deponer al papa Juan XXIII, convicto de mil crímenes y se quemó a Juan Huss y a Jerónimo de Praga, por haber sido obstinados, ya que la obstinación es un crimen mucho mayor que el asesinato, el rapto, la simonía y la sodomía.

En 1431, el gran concilio de Bale, no reconocido en Roma porque en él se depuso al papa Eugenio IV, que no se dejó deponer.

Los romanos cuentan como concilio general el quinto concilio de Letrán, en 1512, convocado contra Luis XII, rey de Francia, por el papa Julio II; pero por la muerte de este papa guerrero, el concilio quedó en el aire.

Finalmente, tenemos el gran concilio de Trento, que no es aceptado en Francia a causa de la disciplina; pero su dogma es incontestable, ya que el Espíritu Santo llegaba de Roma a Trento todas las semanas en un baúl del correo, como dice fray Paolo Sarpi; pero fra Paolo Sarpi casi rayaba en la herejía.

El Concilio de Trento, que convocó el papa Pablo III en 1537, se reunió primero en Mantua, luego en Trento (1545), y terminó en 1563 durante el papado de Pío IV; no sirvió para atraerse a los enemigos del papismo ni para subyugarlos. Los decretos sobre la disciplina no se admitieron en casi ningún país católico ni produjeron otro efecto que justificar las palabras de san Gregorio Nacianceno: “No sé de ningún Concilio que obtuviera buen resultado y no sirviera para aumentar los males más que curarlos. El afán de la controversia y la ambición van más allá de lo que debían en esas asambleas de obispos.”

Existe en el Vaticano un magnífico cuadro que contiene la lista de los concilios generales, en el que figuran los que aprobó la curia de Roma. Cada uno pone en sus archivos lo que quiere.